Dice Juan María Arzak ( Prestigioso Chef espanol) que “el jamón ibérico de bellota es uno de los “solteros de oro” de nuestras gastronomía, un “guaperas” solitario que no admite más compañías que las de un buen vino y una hogaza de pan, que se basta solito para ser el centro de una comida, la justificación de una merendola o la representación más egregia de una de las señas de identidad más peculiares de nuestro modo de comer y sentir la tapa hispánica”.
El jamón es un solista, un importante solista, quizá un buen vino puede ayudar a remojar la garganta, pero no es imprescindible, porque un buen jamón tiene suficiente jugosidad en sí mismo como para que no sea necesario.  El jamón serrano se presta a muchas y muy interesantes combinaciones, aunque, eso sí, destacando sobre el resto de los componentes, incluso cuando su presencia sea poco más que testimonial. La razón está en que la potencia de su sabor y aroma ensombrece otros sabores por buenos, delicados y atractivos que sean. Solo o acompañado, en palabras de D. Camilo José Cela, el jamón es “bocado propio de bienaventurados”.

Merece atención el pan con tomate y jamón, al que además se le pueden agregar unas gotas de aceite de oliva, mejora unas croquetas caseras, el Jamon con melón es simplemente delicioso, es imprescindible en unos buenos entremeses, o en una compleja menestra de verduras, …. El jamón es tan generoso en sus sabores que, incluso cuando se ha terminado, su hueso es un sensacional para mejorar los caldos.

Saludable y delicioso. Disfruta de nuestro Jamón Serrano.
¿Cómo lo preferís vosotros?

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